Corre sin límites: Los secretos de la euforia del running
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¿Por qué correr te da esa sensación imparable? Tiene una explicación científica.
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Todo corredor ha vivido ese momento en el que todo encaja. Cuando tus piernas entran en ritmo, el sufrimiento desaparece y las dudas también, reemplazadas por una sensación de euforia.
El runner's high, o subidón del corredor, es conocido por varios nombres: el estado de flow, el subidón de energía, e incluso el modo bestia. Lo llamemos como lo llamemos, es lo que nos permite superar barreras: batir marcas, correr ese kilómetro de más y llevar al cuerpo más allá de sus límites.
Aprovechar el subidón del corredor puede mejorar drásticamente tu entrenamiento. A continuación te explicamos qué hacer para pasar al siguiente nivel.
Ciencia que habla por sí sola
Esta euforia de la que hablamos es más que una simple sensación. Es una reacción química compleja que hemos desarrollado durante cientos de miles de años para sobrevivir.
Durante décadas se ha pensado que las endorfinas son las responsables. Y es verdad que tiene sentido. Al fin y al cabo, las endorfinas son los analgésicos naturales del cuerpo, que se liberan tras la actividad física. Pero esto es solo una cara de la moneda.
Los endocannabinoides son otra sustancia química corporal clave con un papel también importante. Cuando se activan, inundan el organismo y se unen a los receptores cerebrales que regulan el estado de ánimo, el dolor y la motivación, creando una sensación de euforia y reduciendo el agotamiento. Un efecto adicional que ofrecen es el de suprimir el estrés, permitiéndole mantener la concentración y la compostura. En resumen, la evolución ha afinado tu materia gris para que te dé energía justo cuando hace falta.
¿Pero hay alguna forma de acceder al "runner's high" siempre que lo desees?
Subidón a demanda
Siempre habrá carreras en las que no te sientas bien. Sin embargo, hay formas de maximizar tus posibilidades de entrar en flow.
En primer lugar, la sensación del subidón no es instantánea. Tarda en llegar, normalmente entre 30 y 40 minutos de esfuerzo sostenido. Si paras demasiado pronto, tu cuerpo no tendrá tiempo de enviar la señal al cerebro para que libere esas sustancias químicas. Así que sigue adelante y supera esa incomodidad inicial, confía en que tu cuerpo te dará lo que necesitas.
El ritmo es importante: si vas demasiado rápido, te quemarás. Si vas demasiado lento, no provocará la respuesta corporal adecuada. Intenta mantener un ritmo constante y exigente, que te haga trabajar pero que no te deje sin aliento.
La música puede ser una aliada fantástica, pero a veces la mejor forma de entrar en el flow es escuchar al cuerpo, al sonido de tu respiración y al ritmo de tus pasos. Siente que los latidos se sincronizan con tu movimiento. Cuando te concentras y miras hacia dentro, el mundo exterior se desvanece y te adentras por completo en la carrera.
Además, ten cuidado con la repetición. Si siempre recorres la misma ruta, sobre la misma superficie, tu mente va a ir en piloto automático. Así que elige un nuevo camino, prueba una superficie nueva o incluso cambia la hora del día a la que entrenas.
Más allá de la carrera
El subidón no consiste sólo en sentirse bien en el momento: sus beneficios tienen un impacto duradero.
Esta euforia no sólo mejora el estado de ánimo, sino que también reduce los niveles de estrés y ansiedad. Todos hemos experimentado la calma que viene después de una carrera especialmente sudorosa. Esa paz interior puede irradiarse a lo largo de todo nuestro día.
Pero quizá el efecto secundario más útil del subidón del corredor sea el deseo ante todo de volver a perseguirlo. Objetivamente hablando, cansarse y sudar no siempre es divertido. Pero es esa euforia de correr la que te da la motivación para seguir atándote las zapatillas, seguir superando tus límites y continuar dando lo mejor de ti.
Tu interior salvaje
El subidón no tiene que ver con la velocidad, la distancia o el rendimiento, se trata de desbloquear algo más profundo. Seas quien seas y tengas la forma física que tengas, es esa sensación de ser indomable, de ser libre, de ser tú mismo.
Así que la próxima vez que te amarres los cordones, no te limites a correr: persigue el subidón. Supera la incomodidad. Encuentra tu ritmo y da rienda suelta a lo que realmente eres capaz de hacer.
El camino hacia la grandeza es una subida en ambas direcciones. La única forma de correr libre es confiar en tu instinto y encontrar tu ritmo. Ahí es cuando correr se convierte en volar.
Todo runner conoce ese momento en el que todo encaja. Cuando tus piernas encuentran el ritmo, las molestias desaparecen, las dudas se disipan y sientes la euforia.
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